MARIO GARCÍA TORRES

“The Space We’ve Got / El espacio que tenemos”. Una propuesta para la Décima Bienal de Tokio, “Between Man and Matter”, de 1970. Instalación sonora.
En los últimos años la sensación de estar pasando por un momento diferente al que nunca se ha vivido ha cobrado fuerza. Si nos remontamos a fines de los sesenta cuando los científicos concebían estar viviendo una época en donde la actividad humana ejercía por primera vez impactos irreversibles en los ecosistemas del planeta y, de igual forma, se reconocía que organismos no-humanos ocupan un lugar preponderante en el mundo, notaríamos que ambos conceptos cambiaron en definitiva nuestra comprensión de la Tierra. Son estos momentos los que incitan a renovar el cuestionamiento de viejos paradigmas.
En 1970, en respuesta a esa situación, el crítico de arte japonés Yusuke Nakahara propuso Between Man and Matter: 10th Tokyo Biennale, una exposición que reunió el trabajo de varios artistas cuyas diferentes representaciones reformularon las nociones del arte y sus funciones, dejando una profunda huella en la historia del arte contemporáneo japonés. En su guion curatorial Nakahara planteó: “Nuestra existencia como seres humanos, no se limita a estar conectados con lo que le da sentido al mundo real. Este mundo actual es una totalidad de la que formamos parte, y no somos el eje de lo que nos rodea”.
Esta instalación sonora fue ideada para la Décima Bienal de Tokio de 1970, ambas como eco de ese planteamiento —creadas fuera de un marco de referencia y alejadas de la consciencia cultural—. Cada una de las cuatro pistas de sonido aquí presentadas, concibe al mundo bajo un mayor espectro —una perspectiva que no depende del conocimiento científico, sino que da pie al escepticismo, y evita cualquier insistencia de explicar el mundo en el que vivimos.
Desde esta visión, el espacio universal se conecta con el conocimiento ancestral y la sabiduría colectiva se asocia a la incertidumbre. Las piezas sonoras actúan como señales de humo para crear consciencia del espacio que nos queda para vivir y la inmanente sensación de un gran advenimiento.
La conexión hacia un pacto ambiguo con la cultura contemporánea y la sospecha de que todos nos comunicamos en un lenguaje inconsciente, son las herramientas que conforman la obra —y cómo la emisión sonora se manifiesta. Tan vagas como una conversación escuchada indirectamente, lo que estas piezas proponen son tiros largos, cuya trayectoria por ahora solo podemos especular.

MARIO GARCÍA TORRES
Monclova, Coahuila, 1975. Es un artista que actualmente vive y trabaja en la Ciudad de México. Recibió su Master in Fine Arts del California Institute of Arts, en Los Ángeles (2005). García Torres utiliza estrategias conceptuales para insertarse en ciertos capítulos de la historia del arte y generar nuevos discursos a través del potencial de una amplia gama de medios que incluye fotografía, cine, sonido, vídeo, instalación y performance, entre otros, mismos que utiliza como herramienta para su propia reexaminación de las preocupaciones relacionadas con el arte contemporáneo y conceptual. Al investigar, deriva una nueva noción de la historia y la realidad.
Sus exposiciones individuales incluyen Museo Tamayo, Ciudad de México (2016), Modern Art Museum of Fort Worth (2015), Pérez Art Museum Miami (2014), Project Arts Centre, Dublin (2013), Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofia, Madrid (2010), y Stedelijk Museum Amsterdam (2007). También ha participado en la 13a. Bienal de Sharjah (2017), 8a. Bienal de Berlín (2014), dOCUMENTA (13), Kassel (2012), Bienal de São Paulo (2010), Bienal de Taipei (2010), Trienal de Yokohama (2008) y Bienal de Venecia (2007). Es el ganador del Premio Frieze Cartier 2007. Su primera retrospectiva a mitad de carrera tuvo lugar en 2018 en el Walker Art Center, Minneapolis.