Árido Cálido

Festival Internacional de Santa Lucia
Las Artes Monterrey

Un paseo de arte público de la Macroplaza al Palacio de Gobierno.

Del 29 de Septiembre al 11 de Noviembre del 2018

Guión curatorial.


Festival Internacional de Santa Lucía 2018 + Las Artes Monterrey

Toda sociedad humana posee un imaginario que le da identidad: un conjunto de valores, ideas, tradiciones, entre otros aspectos que forman un ente colectivo. En el proceso creativo, la identidad es mutante, cambia con el ritmo de quien la genera; preguntarse: ¿quién soy?, o ¿quiénes somos?, es un ejercicio inherente en el ser humano desde la Antigüedad, planteado para conocerse a sí mismo y quizá para reconocerse en diferentes niveles sociales e individuales.
Las Artes Monterrey presenta Árido Cálido, una exhibición de artes visuales con piezas interactivas, cuyas propuestas eluden los medios tradicionales para plasmar su arte; algunas obras incluyen charlas, performances y sesiones públicas; otras utilizarán como espacio expositor contenedores de carga, y todas se presentarán en el escenario de la macroplaza en el centro de Monterrey.

Recorrido


El recorrido de Árido Cálido inició en la Plaza Zaragoza, ubicada justo enfrente al Ayuntamiento de Monterrey, teniendo como contexto arquitectónico el Museo de Arte Contemporáneo, el Condominio Acero, la Catedral Metropolitana, el Museo Metropolitano de Monterrey, el Teatro de la Ciudad, el Palacio de Gobierno y el Museo de Historia Mexicana, entre otros símbolos arquitectónicos de la ciudad. La instalación “Pabellón de Sombras”, de la artista Mónica Vega, abre la muestra con un gesto que invita a la contemplación de sombras y luces, haciendo alusión a los atardeceres que se experimentan en la zona; de lado opuesto, “Breve Melancolía de un Atardecer Dominical”, un ensamblaje de cuarenta mecedoras típicas de la región, que el artista Carlos Lara creó para la exhibición. Para complementar esta primera estancia, la escultura “Sandía”, de la artista colombiana Ana Mercedes Hoyos, invitó al espectador a seguir el recorrido por la Macroplaza.

En la explanada de la Catedral Metropolitana de Monterrey se ubicaron dos esculturas de acero, del artista Francisco Larios, que recordaban el espíritu industrial de la región, para después continuar el recorrido hacia la Sala de la Estampa, en el Museo Metropolitano de Monterrey, en donde el artista Generoso Villarreal, instaló una pieza de claras referencias al op art, en la que buscaba que el espectador viviera una experiencia sensorial atractiva a través de la ilusión óptica; todo esto mientras se disfrutaba de las áreas verdes y dinámicas sociales propias del centro de la ciudad.

Para continuar con la muestra, caminando por los andenes de la Plaza, el visitante pudo encontrarse con alguna de las cuatro piezas que el artista José de Sancristóbal ubicó a lo largo del área de exhibición; su pieza “El Bronce es un Evento”, cuestionamiento sobre el hurto de la escultura pública de bronce, posibilitaba la reflexión acerca de la importancia del cuidado de la memoria histórica de la ciudad. Por su parte, al seguir caminando por la plaza, el visitante se encontraba con una serie de carteles interactivos, que el artista Rubén Gutiérrez ubicó por la zona, en las que, gracias al apoyo de dispositivos móviles con realidad aumentada, se podía acceder a videos sobre los típicos paisajes del noreste del país, invitando con ello a una pausa contemplativa.

Hacia la Fuente de Neptuno, Carlos Balderrama participó en la exposición con la intervención escultórica “Espejismo”, compuesta por una forma reflejante que multiplicaba flores endémicas del paisaje norestense. Cruzando la calle Zuazua, se pudo acceder al predio en el que un conjunto de contenedores marítimos albergaron piezas artísticas interactivas y crearon un escenario para las activaciones interdisciplinarias que se presentaron cada fin de semana, mientras duró la exhibición. En los contenedores se gestaron piezas de Oswaldo Ruíz, Pedro Magaña, La Lucha Libre y Blast, artistas que, desde diversos acercamientos, presentaron sus propuestas hablando de la identidad con referencias a la memoria, la historia y cultural, así como del paisaje urbano y arqueológico. Al observar hacia el Teatro de la Ciudad (edificio próximo al predio), “Manifiesto de una Regiomontana”, un letrero enorme de luz neón, nos recordaba sobre la cultura popular de la ciudad, con tintes lúdicos.

Regresando a la Macroplaza, en el Parque Hundido, una escultura de Mayra Silva, compuesta por tipografía hecha en fierro, en la que podía leerse “Cruzar el lecho seco de un río”, le proponía al visitante pensar en las condiciones geográficas y sus dificultades a las que se han visto obligados los norestenses a desarrollar su sociedad. Más adelante, ya en la Explanada de los Héroes, se podía disfrutar de la escultura geométrica del artista Pedro Friedeberg, de gran dimensión, que como metáfora, su forma tetraédrica hablaba del pluralismo que caracteriza a los habitantes del norte de México. Se finaliza el recorrido con la instalación “Ajo”, que los artistas Federico Jordán y Jessica Nieto concibieron para homenajear esos letreros promocionales que del vegetal hacen para la ventar del producto, en la carretera entre Monterrey y Saltillo.

Es así como el recorrido de Árido Cálido, proyecto producido por Las Artes Monterrey para el Festival Internacional de Santa Lucía, buscó provocar en los asistentes momentos de estimulación intelectual y emocional, experiencias significativas, capaces de hacerles reflexionar sobre su identidad como sociedad e individuos, para reimaginarse, en la búsqueda de un reconocimiento colectivo.

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