Entrevista de Las Artes Monterrey a Lucía Vidales

UNA CONVERSACIÓN SOBRE ARTE, DOCENCIA Y LA PRÁCTICA ARTÍSTICA DESDE EL CUERPO Y EL TERRITORIO

Entrevista de Las Artes Monterrey a Lucía Vidales

¿Se puede realmente enseñar a hacer arte? En esta entrevista, Las Artes Monterrey conversa con Lucía Vidales, artista visual y docente con más de una década de trayectoria, en donde devela su concepción de la pintura entendida no como un proceso productivo, sino como un organismo vivo. Una reflexión sincera sobre el cuerpo, el clima, las jerarquías del mundo del arte y la importancia de construir espacios con otrxs.

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LAS ARTES MONTERREY:

¿En qué momento y de qué manera te diste cuenta de tu interés para producir y enseñar artes visuales?

LUCÍA VIDALES:

Dibujar y pintar fueron algo que surgió para mí en la infancia de manera espontánea. Esa pulsión fue creciendo y con el tiempo le fui poniendo nombre y seña a lo que hacía, primero como pintura. Luego llegó la idea del arte de profesores que afortunadamente conocí en la adolescencia y se dedicaban al arte, pero tenía muchas dudas sobre si el Arte con mayúsculas era lo mío, me imaginaba como trabajadora de la cultura o como alguien que quería tener un oficio, el de la pintura. La idea de las artes visuales vino al decidir hacer una licenciatura, ya no le llamaban artes plásticas, sino visuales, por incluir la foto, los medios digitales, el arte sonoro y performático. Tardé tiempo en apropiarme de la idea del arte y me identifique con ella hasta saliendo de la escuela, ya más bien cuando estaba bien metida en la práctica y siempre con sospechas a lo que llaman el mundo del arte. Digamos que me di cuenta de que hacer arte no era tanto moldearme para entrar en un lugar predeterminado, sino construir un espacio con otrxs.

Respecto a la enseñanza, eso empezó como un trabajo, dando clases de regularización de lengua española y cursos para hacer el examen de ingreso para educación preparatoria. Más tarde la artista Patricia Soriano me dio la oportunidad de apoyarla en los talleres de “La Esmeralda» del INBA, me pareció lo mejor que podía hacer para ganar un dinerito y hacer algo que me gustaba. Lo que pasó fue parecido a mi práctica artística, cada vez se hizo más serio y más especifico. También vengo de una familia de maestros del estado de Guerrero y la CDMX. Creo que la conciencia de que podría ser profesora de arte surgió cuando estaba por salir de la carrera. Ahora ya llevo 11 años de experiencia docente en artes a nivel licenciatura, pero han sido años interrumpidos por otras cosas que he hecho y otras necesidades debido sobre todo a que la práctica docente me genera muchas dudas e incertidumbres. En el camino he tratado de aprender lo que puedo sobre arte y también sobre métodos. Y aunque no creo que el arte sea algo que se pueda enseñar, si existen procesos que apoyan una práctica o que brindan herramientas o claridad. En eso aprendí mucho de Javier Anzúres, un profesor de varias generaciones de profesores de arte en la Academia de San Carlos y también de Josu Larrañaga en la Complutense de Madrid, ambos junto con Soriano me compartieron generosamente sus métodos del dibujo y la pintura, digamos que me enseñaron cómo ellos enseñaban. Tener una práctica docente en artes y una práctica artística son dos cosas distintas que a veces se complementan, pero no siempre, su relación no es sencilla, en lo que sí se parecen es en que para mantenerse relevantes ambas piden cuestionarse constantemente.

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LAS ARTES MONTERREY:

¿Cuáles son los conceptos rectores que rigen tu producción artística?

LUCÍA VIDALES:

Entiendo lo que hago como una práctica centrada en experiencias y reflexiones, más que como un proceso productivo y me gusta pensar que no tiene centros rectores, sino que es como un organismo vivo con flujos y elementos que interactúan. Bajo las tradiciones feministas, expresionistas en pintura y críticas al racionalismo moderno, creo que lo que hago es una especie de metabolismo que se alimenta de distintos aspectos problemáticos y vivos como los materiales, el colonialismo, la propia historia del arte y la experiencia de tener un cuerpo que no encaja con la hegemonía. Es un metabolismo que conjuga pensamiento, procesos materiales y saberes, de manera no siempre jerárquica ni lineal. Creo también que la crítica al centralismo de lo racional y conceptual en el arte es importante pues está relacionada con cuestionar la división enajenarte del trabajo intelectual y manual, la fetichización de muchos tipos de producción que reproducen no solo formas de pensar jerárquicas, sino desigualdades que afectan a los diseños, las llamadas artesanías y un largo etc. de saberes y quehaceres populares y feminizados. En mi caso, los conceptos aparecen generalmente después del hacer, más como herramientas para comunicar o explicar lo que hago, o como inspiración para complejizar la práctica. Por lo tanto, han ido cambiando conforme me siento más o menos satisfecha al usarlos. A veces abordo la idea de lo femenino, de lo animal o lo salvaje, de la ternura o la tragedia y el erotismo. Pero creo que mi trabajo es más fuerte cuando desborda lo verbal y meramente conceptual, el color o el espacio pictórico por ejemplo, no son conceptos sino experiencias singulares en cada pieza y cada caso.

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LAS ARTES MONTERREY:

Hace aproximadamente cinco años cambiaste tu lugar de residencia de la Ciudad de México a Monterrey, ¿cómo ha impactado esta relocalización en tu quehacer profesional?:

LUCÍA VIDALES:

Llevo siete años viviendo en Monterrey, el primer impacto fue en el lugar tan importante que tiene la potencia del clima en la vida cotidiana, me ha hecho ser más consciente del lugar en el que estoy parada, más allá de mi escala humana. Considerar el tiempo y los procesos que realizo como algo que debe ser también cambiante y dejar que el entorno los afecte más allá de mi propia voluntad. Eso, por ejemplo me hizo trabajar más en el piso y usar más medios de agua que de aceites y solventes que son muy pesados en el calor y secan muy lento en el frío del invierno.

Otra cosa es la observación de fauna que no me era cercana, como los murciélagos y las polillas y otra muy importante viene a partir de la relación con mis estudiantes provenientes de distintas regiones del norte del país que han cuestionado una noción más centralista del arte que tenía, las consecuencias políticas, económicas y profesionales que genera la desigualdad en las prácticas artísticas y en los horizontes de futuro que construimos, nuestra idea de lo que se puede hacer y lo que no, que se sitúa en territorios específicos.

También hay un imaginario nómada, seminómada de los pueblos originarios del noreste y la presencia afrodescendiente en Nuevo León que me ha influido pensando formatos, el lugar que tiene el cuerpo, el cómo entiendo la relación de la pintura con sus materiales, etc. a partir de los acercamientos de la Kooperativa Rayanari y sus investigaciones interesantísimas para cualquiera que quiera entender los muchos Méxicos que conforman estos territorios.

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LAS ARTES MONTERREY:

¿Podrías compartirnos tus planes a futuro en el corto, mediano y largo plazo?

LUCÍA VIDALES:

En el corto voy a dejar la docencia por una temporada para dedicarme de lleno a mi obra y también para repensar qué lugar quiero tomar en la educación artística que junto a las instituciones educativas como las conocemos y la idea de lo que es ser un profesional en las artes, atraviesan por una crisis profunda. En el largo plazo como docente ese es mi horizonte, participar de nuevas prácticas acordes a los tiempos y a las problemáticas donde artistas jóvenes en México y yo misma nos situamos.

En cuanto a mi obra quiero ampliar la relación de mis investigaciones pictóricas con algunas escultóricas, dar más lugar a un abordaje crítico de las formas en pintura en relación a lo maquínico y pensar más en el color. Para el 2027 haré una residencia en EUA y tendré una exposición en un Museo de Oaxaca. También me emociona que una pintura que hice en el 2020 aquí en Monterrey, se mostrará acá después de haber viajado durante seis años a varios museos del país y de EUA. Es probable que en el futuro pase más tiempo en la Ciudad de México y en otros lugares además de Monterrey, ya veremos.

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LAS ARTES MONTERREY:

¿Alguna recomendación para los artistas emergentes?

LUCÍA VIDALES:

Varias. Que no hay fórmulas y ahora más que nunca los modelos que conocemos no garantizan nada, entonces que hagan lo que realmente les mueve y confíen en eso, que sí es valioso aunque no lo parezca, aunque no lo reconozcan como validado por otros. No pedir permiso, tomar los espacios en la medida de lo posible y sin pisotear a nadie. También que ser artista es un camino largo, no todas las satisfacciones que valen la pena son inmediatas y en eso juntarse con otrxs es importante, apoyarse entre sí, inspirarse juntxs. Que aunque en el mundo del arte y en el sistema hay dinámicas horribles, hay cosas que se escapan a eso y que encontrarlas, crearlas, va a depender un poco de ustedes. Y que el arte no solo es trabajo, la fama y los objetos, también tiene que ver con las relaciones, los vínculos, las experiencias compartidas, es también actitudes y afectos.

Muchas gracias, Lucía.

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Entre residencias, proyectos entre Monterrey, Oaxaca y la CDMX, y un pausado descanso de las aulas para replantear la docencia, Lucía Vidales continúa explorando los límites de la pintura. Una invitación abierta para artistas emergentes y consolidados a no pedir permiso, cuestionar lo establecido y construir espacios propios desde la colectividad.

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LUCÍA VIDALES (CDMX, 1986)

La obra de Lucía Vidales surge de la forma en que experimentamos el propio cuerpo, su extrañeza en relación a la mirada y sus materialidades a partir de un imaginario pictórico. Su obra se nutre de las consecuencias históricas, coloniales y personales que afectan a los cuerpos reales, en relación a lo femenino, animal o salvaje, en constante tensión con el propio cuerpo y la historia de la pintura. Cuerpos atravesados por violencias, pero que se encuentran en cierta ritualidad festiva, una suerte de erotismo en complicidad que se alimenta del potencial de relacionarse con la ternura, el absurdo o la fragilidad, para transmutar la tragedia y la supervivencia en algo nuevo.

Cursó la carrera de Artes Visuales por la ENPEG «La Esmeralda” y la Maestría en Artes Visuales por la FAD, UNAM. Lucía ha exhibido su trabajo nacional e internacionalmente en espacios como el Museo MARCO (2025-2026); Kemper Museum, EUA (2024-2026); XV Bienal FEMSA, Gto. (2024); Museo Cabañas, Gdl. (2023); Ballroom Marfa, EUA (2023-2024); Sala de Arte Público Siqueiros, CDMX (2020); Taka Ishii Film & Photography, Tokio (2020); Palais de Tokyo, Paris (2019), etc. Fue acreedora de la Beca de Jóvenes Creadores del FONCA/SNCA en tres ocasiones y de reconocimientos como el premio del Encuentro Nacional de Arte Joven, primer premio Arte Lumen, Apex Art Fellowship, Nueva York, entre otros; así como parte de bienales nacionales como la Bienal de Pintura Pedro Coronel, Bienal Alfredo Zalce, Bienal Nacional de pintura Julio Castillo, Bienal Joaquín Clausell, entre otras. Ha participado en diversos proyectos educativos y se ha desempeñado como profesora en distintas universidades durante más de diez años. Desde 2019 es profesora en la UDEM en Monterrey, México.